Verás 10 correos renderizados tal como llegarían a tu bandeja en Outlook (web o cliente de escritorio). En cada uno decides si es phishing o legítimo. No todos son maliciosos: la idea es entrenar el criterio, no marcar todo como sospechoso.
Pasa el cursor sobre cualquier hipervínculo y su destino real aparece en la barra inferior del correo, igual que en tu navegador.
Cambia entre Outlook Web y el cliente clásico con el conmutador superior para reconocer las pistas en ambos.
Varias simulaciones usan el dominio real de tu empresa para que se parezcan a correos internos auténticos.
Tus datos se usan únicamente para registrar el resultado de este ejercicio.